Obras

La serie Neko se sitúa en un territorio donde lo simbólico se diluye en la abstracción. La figura del gato aparece fragmentada, sugerida o absorbida por estructuras, patrones y campos cromáticos que desplazan la lectura figurativa. Más que representar un símbolo reconocible, las obras activan una presencia, una energía protectora, intuitiva, en constante tensión entre forma y disolución. En Neko, el cuerpo, el signo y el gesto pictórico conviven sin jerarquías, construyendo imágenes que operan más como experiencia que como relato.