Obras
La serie Pantera se construye desde la abstracción como territorio de fuerza y presencia. Las obras no buscan representar una figura reconocible, sino evocar un estado: tensión, potencia contenida, alerta. El gesto pictórico se vuelve protagonista. El color, la repetición y la materia funcionan como lenguaje corporal, más cercano a la pulsión que a la narración. En Pantera, la imagen no explica: actúa. No describe un animal, sino una energía que se manifiesta y se repliega, entre el control y el impulso.





